Tras escuchar a los ganadores de nuestros últimos Premios tuve el privilegio de participar en un coloquio con primeros espadas de grandes empresas y cajas. Informal, aunque presidido por las autoridades que los entregaron. Escuchamos antes a Caja Navarra, cuyos clientes deciden cómo distribuir los fondos de su obra social. Despolitización total que ha hecho que el capítulo de integración pase del 33% a más del 70% de su presupuesto total en tres años. También a Vips, con el 65% de su plantilla de casi 100 países, premiado por el proceso interno de acogida de los nuevos compañeros inmigrantes. Y a DKV Seguros, en cuyo centro de atención telefónica trabajan más de 130 personas, la mayoría con gran discapacidad. Las tres líderes también en crecimiento, compromiso de su equipo y satisfacción del cliente. Por último a Microsoft, donde la novedad de sus programas sociales es que trabaja por sistema en colaboración con sus socios de negocio. Porque una suma inteligente multiplica resultados. Después hubo silencio absoluto. Y no fue por miedo escénico ante quien nos presidía, porque no era la primera vez. Sino por lo que reflejan las dos primeras palabras: "Jo, macho". Poco protocolarias pero autoexplicativas de la sensación.