El buen gobierno como base de una innovación radical

viernes 30 de septiembre, 2011

Francisco Abad, Fundador de Fundación Empresa y Sociedad

Publicado en Expansión, página 52 del Especial ¿Quién es quién? del 30 de septiembre de 2011

Las fundaciones serán más relevantes en esta nueva era si evolucionan desde su loable filantropía y enfoque institucional hacia objetivos que incorporen con inteligencia los desafíos emergentes. Por ejemplo, el desempleo de los más y de los menos jóvenes, el fenómeno del envejecimiento o la gestión de más necesidades con menos fondos. Ya toca que se reinventen, al menos las fundaciones de las grandes empresas y empresarios. Para ello bastaría que quienes les dan nombre les contagiaran no sólo su motivación emocional sino también su carácter emprendedor.

Las pautas de buen gobierno ofrecen un sistema útil para cimentar cambios como este, que requieren una nueva organización de los recursos para aspirar a retos de otra dimensión. Se trata sobre todo de optimizar el doble ángulo empresarial y social; de ajustar la relación entre fundadores, patronos y gestores; de conseguir que la fundación sea complementaria a la empresa; de formalizar el patronato como un consejo de administración eficaz; y de asumir una transparencia pública adecuada a su privilegiado tratamiento fiscal.

Como son pautas bien conocidas por las empresas que lideran la R”S”C, ellas tienen una oportunidad única de tomar la iniciativa en sus fundaciones, aunque generen una sensación inicial de inestabilidad en sus actuales órganos de gobierno. Sería una lástima que acabaran yendo a remolque de otras fundaciones, de preguntas en directo de sus accionistas o del previsible debate sobre este tema en las redes sociales.

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