Trabajar en una empresa grande con más de 50 años enseguida será excepcional

 

Trabajar en una empresa grande con más 50 años enseguida será excepcional. Cuando leí hace unos meses que un banco español acababa de poner en marcha un plan de prejubilación a partir de los 52 años sentí un escalofrío. Parecido a cuando escuché por primera vez que era a los 58. Luego fueron 56, 55… Así que parece que es una tendencia obvia sobre la que las empresas seguirán batiendo récords. Especialmente en los trabajos “de cuello blanco”, relacionados con el conocimiento, que son los que están en vanguardia de este tipo de cambios. Es momento de acelerar en reinventar la pareja entre la empresa y el trabajador.

De todo ello hablamos en un apasionante coloquio, invitados por GoodRebels para DIVERGENTES. Un canal de podcasts de primera división, como sus conductores Juan Luis Polo e Isabel Benítez. Un lujo y un placer.

 

La paradoja “senior”: de la acumulación a la reinvención

¿Es que las empresas no escuchan las ideas sobre el talento senior, cada vez más habituales e insistentes en foros relacionados con la diversidad, la gestión de la edad o con el trabajo en una vida más larga?

Es indudable que hay cosas que solo aprendemos con la edad. Sobre todo, una cierta sabiduría vital, olfato, intuición, temple, red social… ¿Están haciendo oídos sordos las empresas al argumento de los “babyboomers” y sus defensores?

Quizá es que las empresas también consideran que nuestras actividades y la forma de hacerlas cambian con los años. Igual que su coste y su retorno personal. Por ejemplo, el ejercicio físico saludable evoluciona de manera notable en tipo de ejercicio, intensidad, dedicación…

Por eso las opciones de futuro apuntan a incorporar tanto la evolución de la sabiduría vital y profesional como la de las nuevas formas de trabajar y sus costes. Todo ello en términos de optimizar la creación de valor para la empresa, la persona y la sociedad, y de replantear lo que parece intocable para cada parte por simple inercia histórica. En búsqueda de conexiones improbables.

 

De la secuencia a la cocktelera en la etapas de la vida

Por otro lado, la secuencia de estudiar 25 años, trabajar otros 25 y jubilarnos durante los últimos 50 es insostenible. Personal y económicamente. Ya es anacrónico pasar del colegio y la universidad al mundo la empresa, y de ahí al del ocio restaurador previo a la muerte natural. De solo formarme en la primera etapa a solo crear en la segunda para acabar por solo compartir una vez lo sabemos todo. Hoy todo se combina simultánea y osmóticamente porque no tiene sentido estar 50 años descansando mantenidos por un sistema de pensiones como el actual, que nos merecemos porque hemos cotizado “durante toda la vida”.

Eso de estudiar continuamente dejará de ser una “maldición divina para médicos” y se integrará en la vida de todos. Una vida que alternará fases de trabajo, formación y descanso muy variadas. Trabajo por cuenta ajena con trabajo por cuenta propia, en lo público y en lo privado, por y para empresas grandes con por y para empresas pequeñas, organizaciones sociales y entidades públicas. Formación continua digital con cursos presenciales de actualización y reciclaje en conocimientos y habilidades humanas. Descanso de desconexión con descanso de aprendizaje reformateador de nuestro disco duro.

 

De trabajar en construcción a ser científico de datos y filósofo

Los estudios más sesudos sobre los trabajos emergentes y los que están en declive subrayan el potencial cuantitativo de perfiles relacionados sobre todo con la analítica de datos, la inteligencia artificial y el machine learning. Nada que objetar, faltaría más. Pero si damos las luces largas traseras, recordaremos que hace unos años fue el empleo en el sector construcción el que lideró el crecimiento. ¿Y si damos las delanteras? Posiblemente hará falta gobernar la tecnología con criterios que inspiren el desarrollo humano para que no nos convirtamos en robots si no queremos.

 

Los superpoderes de la segunda mitad de nuestra vida

Para que no nos desanimemos los babyboomers que reivindicamos el talento senior ante semejante avalancha, propongo hacer un ejercicio sobre el qué y el cómo de nuestro trabajo en el futuro, dirigido a quienes nos ilusiona seguir activos durante más años. Sobre todo si todavía nos creemos especialmente valiosos por la sabiduría acumulada.

En el qué, allá va una primera lista de una docena de habilidades y conocimientos de futuro que pueden aportar valor a la sociedad y a la empresa si somos capaces de reinventarnos más allá de hacer cursos para ser Consejeros con más de lo mismo:

  1. Visionario Disruptivo
  2. Humanista digital
  3. Filósofo genior
  4. Dinamizador Ecosistemático
  5. Estratega de Crecimiento Exponencial
  6. Integrador Sociodigital
  7. Transformador Transversal
  8. Optimizador de Etapas Vitales
  9. Osmotizador de Talentos y Habilidades
  10. Antropólogo Contextualizador
  11. Monetizador de Hobbies
  12. Infantilizador Corporativo

Algunos son autoexplicativos. Otros, enrevesados juegos de palabras de conexiones improbables. Abiertos al debate, individualmente y combinados, que es como se multiplica el valor.

En el cómo, toca interiorizar que ya no vamos a trabajar muchos años como directivos por cuenta ajena ni en carrera ascendente de remuneración. A partir de cierta edad trabajaremos más bien como empresarios de nosotros mismos o de nuestra propia pequeña empresa en filosofía freelance, como ya hace un tercio de los estadounidenses, y simultaneando varios trabajos a la vez, como hacían nuestros padres de jóvenes pero ahora en versión 5.0. Estos nuevos formatos demostrarán si realmente tenemos el talento senior que reivindicamos, siempre que la flexibilización normativa también evolucione para ser acorde con los nuevos tiempos. Algo que, por cierto, hará que los directivos miren de otra forma desde ahora mismo a los emprendedores que se les acercan con productos de primera frente a los de sus proveedores tradicionales, pero esa es la guerra de otra de las áreas de Empresa&Sociedad aunque aquí converja.

Si alguien tiene alguna duda de los cambios que se avecinan, le animo como primer paso a ver la carrera de los socios de las empresas referentes en servicios profesionales de alto valor añadido o la de los Consejeros y Consejeras de grandes empresas. Y, mejor aún, a imaginarse cómo será el homo techis que dejará para la historia al homo sapiens dentro de unos pocos miles de años. Creo que no lo veremos por mucho que mejore la Biogerontología, pero estimular la curiosidad y activarnos frente al futuro me parece un ejercicio inspirador además de una simpática cura de humildad. Que incluso igual nos agradecen los superhumanos hacia los que tiende la siguiente fase de la humanidad.

 

Igual todo esto gana en una tertulia a tres bandas

 

 

Más información

Contexto del podcast, en medium.com/divergentes, gracias a Good Rebels

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