generar cambio social

El enfoque de la Fundación Empresa y Sociedad como sistema para generar cambio social

¿Qué habremos generado cuando desaparezcamos?

Un sistema para generar cambio social

¿Qué pasaría si mañana la Fundación Empresa y Sociedad desapareciera?

Esa es la pregunta que guía nuestra forma de trabajar. Y con motivo del Informe de Actividad 2025, hemos querido explicarla.

No nos medimos por cuántas actividades hacemos. Nos medimos por cuántos cambios se quedan. Por eso trabajamos con lógica de sistema: pequeñas palancas que, repetidas, provocan transformaciones sostenibles en empresas, personas y entornos.

En innovación, filantropía y longevidad, buscamos siempre lo mismo: que el impacto no dependa de estar… sino de haber dejado algo valioso instalado.

Aquí te lo contamos. Léelo. Y si te resuena, hablemos.

Cómo gestionar para que el impacto ocurra… y se quede

Generar cambios en el sistema no es una etiqueta bonita: es la forma más fiel de explicar cómo trabajamos en la Fundación Empresa y Sociedad.

La publicación de nuestro Informe de Actividad 2025 nos ha llevado a poner negro sobre blanco nuestra respuesta a una pregunta tan incómoda como útil para nosotros. Y quizá también para el mundo fundacional: ¿estamos gestionando lo que de verdad transforma… o solo lo que es fácil de contar?

La conclusión es clara. La Fundación se gestiona más como un sistema de palancas que como una “fábrica de actividad”. No buscamos maximizar únicamente métricas simples (reuniones, asistentes, publicaciones). Buscamos provocar microcambios cualitativos, en criterio, conversaciones y decisiones, que se vuelven repetibles y generan efecto multiplicador dentro de las organizaciones.

Del cuadro de mando a las decisiones reales

Por supuesto usamos indicadores. Medimos para rendir cuentas, para detectar señales y para aprender. Porque sabemos que, en innovación aplicada:

  • Una reunión no “vale” por existir, sino por generar decisiones de cambio.
  • Un piloto no “vale” por empezar, sino por acabar en adopción.
  • Un evento no “vale” por llenar aforo, sino por crear confianza y colaboración sostenida.

Dicho de forma sencilla: lo que cuenta no es lo que ocurre en la agenda ni lo que se cuantifica por cuantificar, sino lo que cambia en el comportamiento.

Por eso, además de indicadores, trabajamos con otra brújula: ¿qué mecanismos estamos instalando para que las probabilidades de cambio aumenten con el tiempo?

Gestionar como sistema de palancas

Cuando pensamos en “palancas”, hablamos de mecanismos pequeños, concretos y repetibles. No dependen de inspiración, ni de heroicidad, ni de grandes lanzamientos. Dependen de disciplina, criterio y seguimiento.

En la práctica, esto significa poner el foco en pequeños sistemas: formas de trabajar que, repetidas, hacen más probable que una organización pase de la curiosidad a la decisión, y de la decisión al hábito.

Una forma útil de visualizarlo es esta: en vez de preguntarnos “¿cuántas cosas hemos hecho?”, nos preguntamos “¿qué comportamiento nuevo es más probable ahora gracias a lo que hicimos?”.

Ahí está el cambio de mentalidad.

Cómo operan esas palancas en innovación

En el área de innovación, la Fundación trabaja para conectar necesidades reales de directivos con soluciones digitales con sentido. El trabajo no consiste en mostrar tecnología “interesante”, sino en ayudar a convertirla en decisiones operativas.

Por eso repetimos un sistema bastante reconocible:

  1. Escuchar necesidades reales de directivos (las que duelen en el día a día, no las que suenan bien en una presentación).
  2. Seleccionar soluciones digitales con criterio, evitando la atracción por lo novedoso si no resuelve un problema concreto.
  3. Traducir lo técnico a impacto operativo, para que la conversación interna en la organización sea accionable y no se quede en generalidades.
  4. Conectar a las partes adecuadas para que haya encaje real (no solo “contacto”).
  5. Hacer seguimiento para que la innovación no muera en el piloto y acabe instalando nuevos hábitos.

Este último punto es decisivo. Muchas iniciativas se quedan a medio camino: se anuncian, se prueban, se celebran… y se enfrían. Nuestro enfoque intenta reducir esa fricción: acompañar el paso de “probar” a “adoptar”. Porque ahí es donde el cambio se vuelve sistémico.

La unidad real de progreso: el microcambio

Los microcambios son pequeños, pero no menores.

Un directivo que escucha un caso real contado con honestidad, incluyendo fricciones, aprendizajes y resultados, puede cambiar de marco mental: deja de ver la tecnología como “tendencia” y empieza a verla como herramienta para resolver un dolor concreto. Ese giro, que no aparece como KPI estándar, puede activar conversaciones internas, reasignación de prioridades o incluso un nuevo modo de decidir.

Lo mismo ocurre cuando una solución aprende a hablar el idioma de quien decide en una organización: no el idioma del producto, sino el del impacto, la integración, el coste de cambio, el riesgo y el tiempo de adopción. Ese ajuste también es un microcambio… y suele desbloquear colaboraciones que antes eran improbables.

En nuestro modelo, estos microcambios importan porque se vuelven repetibles. Y lo repetible se escala.

El mismo enfoque en filantropía internacional

Este enfoque sistémico también guía el área de filantropía internacional. Aquí, el objetivo no es solo canalizar donaciones. El objetivo es facilitar confianza, cumplimiento y eficiencia para impulsar la colaboración transfronteriza para grandes retos globales.

Dicho en simple: cuando hay varios actores, varias jurisdicciones y distintas expectativas, lo más valioso no es “mover dinero”, sino construir un sistema fiable para colaborar bien. La confianza se construye con procesos, claridad, seguimiento y coherencia.

Ese “sistema invisible” es, de nuevo, una palanca: cuando funciona, reduce fricción futura y hace que nuevas colaboraciones sean más fáciles. Ese es el multiplicador.

Longevidad y aprendizaje a lo largo de la vida

La tercera de nuestras áreas, longevidad reinvención y aprendizaje a lo largo de la vida, comparte la misma lógica: activar pequeños cambios sostenibles en mentalidad y práctica que ayuden a directivos y organizaciones a prepararse para vidas profesionales y personales más largas.

Aquí el cambio sistémico no se busca con grandes discursos, sino con hábitos que se integran. Porque vivir más tiempo (y trabajar más años, de un modo u otro) exige revisar cómo aprendemos, cómo cuidamos energía, cómo rediseñamos etapas y cómo tomamos decisiones de largo plazo.

De nuevo, el foco no es “hacer muchas cosas”, sino ayudar a que aparezcan comportamientos que se mantengan.

Medimos, sí. Pero para orientar, no para confundir

Una parte importante de esta reflexión, impulsada por el Informe de Actividad 2025, es entender para qué sirve la medición.

Medimos para:

  • rendir cuentas,
  • detectar señales tempranas,
  • aprender qué funciona,
  • mejorar el sistema.

Pero no medimos para sustituir el criterio. Porque cuando el indicador se convierte en el objetivo, aparece el efecto perverso: se optimiza lo visible, y se descuida lo esencial.

En nuestro tipo de trabajo, lo esencial suele ser invisible al principio: confianza, claridad, alineamiento, adopción, continuidad. Y, sin embargo, es lo que transforma.

La pregunta que lo ordena todo

Al final, hay una pregunta que nos acompaña día a día y que funciona como criterio de gestión:

Si mañana no estuviéramos, ¿permanecerían hábitos y relaciones valiosos que hubiéramos ayudado a generar?

Esa pregunta separa dos formas de trabajar:

  • una centrada en actividad (lo que hicimos),
  • otra centrada en sistema (lo que dejamos instalado).

Y esa segunda forma está en el ADN de la Fundación desde el inicio. Así empezamos en 1995, en el ámbito de la acción social empresarial: apostando por un primer cambio sistémico, cuando todavía era neonato.

Hoy seguimos con la misma ambición, aplicada a nuevos retos: innovación, filantropía internacional y longevidad. Tres áreas distintas, una misma forma de gestionar: menos KPI y más palancas, para que el cambio no sea un episodio, sino una costumbre.

¿Quieres saber más?

La Fundación Empresa y Sociedad impulsa la divulgación de estas ideas y conecta a directivos con soluciones reales, listas para aplicar. Lo puedes ver en los Informes de Actividad, que publicamos como DOCUMENTOS en la sección FUNDACIÓN de nuestra web.

¿Agendamos una reunión y lo intentamos? Seguro que valdrá la pena.

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