IA de servicio público para aprender lengua de signos sin clases ni horarios
La accesibilidad no es un proyecto: es una capacidad que se entrena
IA de servicio público en la práctica
¿Y si la accesibilidad no fuera un “tema de sensibilización”, sino una capacidad operativa que se puede desplegar a escala?
En el sector público (y en cualquier organización grande), el problema no suele ser la intención: es la agenda, el coste y la dificultad de sostener la formación en el tiempo.
Este caso muestra algo potente: aprender lengua de signos con IA sin clases ni horarios, con correcciones en tiempo real y métricas de progreso para gestionar el impacto.
La inclusión deja de ser un piloto y se convierte en servicio.
Mira cómo y por qué esto cambia las reglas.
El derecho a ser atendido de forma accesible
Una IA de servicio público no es un eslogan tecnológico: es una manera distinta de diseñar capacidades dentro de organizaciones complejas.
Cuando hablamos de accesibilidad, muchas instituciones siguen atrapadas en un enfoque “por campañas”: cursos puntuales, plazas limitadas, horarios rígidos y una sensación final de avance… difícil de sostener.
La realidad es más simple (y más exigente): si una persona sorda tiene derecho a ser atendida de forma accesible, la organización necesita que ese conocimiento esté distribuido, no concentrado. No puede depender de que “haya alguien” disponible. Tiene que formar parte del sistema.
En este caso, una scaleup especializada en aprendizaje de lengua de signos con inteligencia artificial se alió con un organismo público de formación para resolver una pregunta operativa: ¿cómo capacitar a gran escala, con calidad, y sin convertirlo en un problema de agenda?
Del curso “para unos pocos” a la capacidad “para miles”
La accesibilidad comunicacional suele fallar por una razón muy humana: en el momento clave, no hay suficientes personas preparadas.
La formación tradicional en lengua de signos es valiosa, pero normalmente es costosa, poco escalable y difícil de mantener en el tiempo.
La alternativa que se implementó aquí cambia el marco mental: en lugar de depender de clases presenciales, se desplegó una plataforma digital B2B diseñada para capacitar a grandes colectivos, con trazabilidad y medición. ¿El salto importante? Pasar de “formación” a servicio continuo.
Esto permitió activar el aprendizaje en el flujo real del trabajo: cada profesional decide cuándo practicar, el sistema recuerda el progreso y la organización puede acompañar sin perseguir agendas.
Cómo se aprende lengua de signos con IA (sin magia, con método)
El corazón de la solución es pedagógico… y tecnológico: visión por computador y modelos de IA analizan los movimientos de manos y expresiones, ofrecen correcciones en tiempo real y evalúan el rendimiento de forma objetiva.
Eso elimina dos fricciones históricas:
- La dependencia constante de un formador para practicar y corregir.
- La dificultad de medir avances de manera homogénea cuando hay muchos participantes.
La experiencia está pensada “a tu ritmo”: disponibilidad 24/7, práctica repetible y feedback instantáneo, con una lógica progresiva.
Lo que cambia cuando puedes medir el aprendizaje
En grandes organizaciones, lo que no se mide se diluye. Por eso este enfoque incluye una capa crítica: gestión centralizada con métricas de uso, progreso, finalización y desempeño.
Aquí la accesibilidad deja de ser “intención” y se convierte en indicadores:
- Usuarios capacitados: el despliegue se realizó para 1.000 empleados con capacidad demostrada de escalar a más.
- Horas acumuladas y práctica asincrónica sin desplazamientos.
- Evaluación objetiva por IA de la ejecución de signos.
- Reducción del coste por usuario frente a modelos presenciales, manteniendo estándares pedagógicos.
Para un directivo, esta es la diferencia entre “hicimos un curso” y “hemos instalado una capacidad”. La segunda escala, se gobierna y se mejora.
Accesibilidad como servicio: el modelo que se puede replicar
La solución se diseñó para universalidad: 100% digital, en la nube, preparada para grandes volúmenes de usuarios y adaptable a diferentes perfiles y contextos.
Eso abre una puerta interesante: la accesibilidad comunicacional es transversal. Afecta a cualquier organización que atiende a personas. Por eso el aprendizaje no tiene por qué vivir en un piloto eterno: puede convertirse en un estándar operativo replicable por departamentos, territorios o redes completas.
Además, el modelo B2B facilita la adopción: licencias, paquetes, seguimiento y recurrencia como lógica de servicio.
Lo más valioso: una experiencia ciudadana que mejora de verdad
El impacto no es solo interno. Cuando más profesionales pueden comunicarse mejor, la experiencia de atención se transforma: menos barreras, menos fricción, más autonomía y dignidad en el acceso a servicios esenciales.
Y hay algo más: este tipo de proyectos reposiciona a la institución como agente activo de inclusión, no como “cumplidora”. La diferencia se nota porque el ciudadano la vive.
Tres preguntas para cualquier directivo que quiera escalar inclusión
Si te interesa este enfoque, no empieces por la herramienta. Empieza por estas preguntas:
- ¿La accesibilidad en tu organización depende de héroes… o de sistema?
- ¿Puedes demostrar avance con datos (adopción, progreso, desempeño) o solo con percepciones?
- ¿Estás formando “ahora” o instalando una capacidad que seguirá creciendo dentro de 6 y 12 meses?
Cuando la respuesta se orienta a capacidad, la tecnología deja de ser un “proyecto de innovación” y pasa a ser una palanca de servicio.
En un videoclip
IA de servicio público para aprender lengua de signos sin clases ni horarios
Caso de Eldes e IVAP (Institut Valenciá d´Administració Pública), candidato a los PREMIOSscaleupsB2B 2026
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