Avatar personal shopper 24/7 en el móvil, sin apps instaladas
El lineal ya no es pasivo: ahora responde
Avatar personal shopper 24/7 en el lineal
¿Y si el punto de venta dejara de ser un “pasillo de productos” y pasara a ser una conversación?
Un avatar personal shopper 24/7 en el móvil, accesible con un QR y sin apps, está demostrando que la personalización no es exclusiva del e-commerce.
En categorías con muchas opciones, la diferencia no la marca el surtido… la marca el acompañamiento en el momento exacto de decisión.
Lo interesante no es la tecnología: es el cambio de rol del lineal. De exposición a relación.
Si te intriga cómo se diseña (y escala) esto, te va a gustar este caso.
De la ciencia ficción a la ventaja competitiva
Avatar personal shopper 24/7 ya no suena a ciencia ficción: suena a ventaja competitiva en el lugar donde se decide gran parte de la compra.
En el punto de venta físico, el reto no es solo atraer miradas; es acompañar decisiones. Y ahí ocurre algo interesante: el lineal puede convertirse en un canal activo de relación, sin pantallas extra, sin instalaciones complejas y sin pedirle al cliente que se descargue nada.
La idea es tan simple como poderosa: el comprador escanea un código QR en el expositor y, en su móvil, aparece un avatar que conversa, pregunta, recomienda y guía. Un “asesor” digital que entiende preferencias, reduce la fricción y convierte dudas en elección.
Ese salto de exposición a conversación redefine la experiencia justo donde importa.
Del pasillo a la conversación: el punto de venta como canal
Durante años, la digitalización del retail se centró en el e-commerce. Sin embargo, el gran territorio pendiente era el entorno físico: ese lugar donde hay producto, hay comparativa… y, muchas veces, falta ayuda.
En categorías con alta carga emocional y mucha variedad, el exceso de opciones puede bloquear. Ahí es donde un asistente virtual aporta valor inmediato: hace preguntas breves, traduce un catálogo a un lenguaje humano y propone alternativas con sentido.
En un caso reciente del sector fragancias, el avatar actúa como personal shopper y representante de marca, acompañando al cliente según gustos y necesidades, directamente en el lineal.
La experiencia está pensada para que el acceso sea inmediato desde móvil mediante QR, sin app instalada, y con conversación natural.
Por qué funciona: humanizar la IA donde la decisión es más frágil
Lo relevante no es “tener IA”. Lo relevante es cómo se presenta. Un avatar hiperrealista aporta algo que un chatbot genérico no logra igual: cercanía, confianza y una interacción que se siente menos “formulario” y más “asesoramiento”.
En este enfoque, la IA no se limita a responder. Conduce: pregunta por preferencias, interpreta contexto, sugiere opciones y educa.
En otras palabras, recupera lo que antes era exclusivo del buen dependiente: la recomendación personalizada one-to-one en tiempo real.
Y hay un segundo factor clave: el momento. El instante en el que la duda está viva. Si la ayuda aparece ahí, el impacto se multiplica.
Qué hay detrás: catálogo, idiomas y disponibilidad a escala
Cuando se analiza un caso así con mentalidad directiva, la pregunta no es “¿qué bonito queda?”, sino “¿aguanta a escala?”.
Aquí los indicadores son claros: el avatar de este caso está entrenado con información de 125 referencias de producto, interactúa en 2 idiomas y puede desplegarse masivamente en 10.000 puntos de venta, manteniendo atención 24/7.
Esto permite miles de conversaciones simultáneas, consistentes y alineadas con el tono de marca, sin depender de disponibilidad de personal en cada tienda.
Lo diferencial: “sin app” y sin fricción operativa
En iniciativas digitales, el enemigo suele ser invisible: la fricción. Si el usuario debe descargar una app, crear cuenta o aprender un flujo nuevo, el abandono se dispara.
Por eso el “sin app instalada” no es un detalle técnico sino una decisión estratégica.
Además, al apoyarse en QR y móvil del cliente, el despliegue puede ser rápido y económicamente eficiente, sin hardware extra. Y, muy importante: el contenido se puede actualizar de forma centralizada (productos, mensajes, campañas), manteniendo la experiencia viva y relevante en toda la red.
Una lección para directivos: el futuro es phygital, pero con propósito
Este tipo de soluciones apunta a un phygital no consiste en “meter pantallas en la tienda”. Consiste en diseñar experiencias donde lo digital amplifica lo físico.
El cliente no quiere tecnología. Quiere claridad, seguridad y una recomendación que le encaje.
La pregunta útil para cualquier Comité de Dirección no es “¿hacemos un avatar?”
Es:
- ¿En qué puntos de decisión se pierde la venta por falta de acompañamiento?
- ¿Qué parte del asesoramiento puede estandarizarse sin perder humanidad?
- ¿Cómo convertimos el punto de venta en un canal medible de experiencia y relación?
Si esas preguntas están sobre la mesa, un avatar con IA puede ser un acelerador. No para sustituir personas, sino para elevar el servicio donde hoy no llega.
Próximo paso: de piloto llamativo a canal estratégico
Cuando un avatar se convierte en canal, aparece una oportunidad: usarlo para aprender. Qué preguntan los clientes, qué dudas frenan, qué atributos convencen, qué categorías generan más conversación. Todo eso es inteligencia comercial… capturada en el momento de la verdad.
La jugada ganadora es tratarlo como un activo de experiencia: un “vendedor digital” que vive en el lineal, con recomendación personalizada y disponibilidad constante, y que ayuda a que el cliente elija mejor y antes.
En un videoclip
Avatar personal shopper 24/7 en el móvil, sin apps instaladas
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