¿Qué lugar ocupa hoy el compromiso social en la empresa?

¿Está dejando la inteligencia artificial asuntos importantes fuera de la agenda directiva?

¿Qué lugar ocupa hoy el compromiso social en la empresa?

Un informe sobre donaciones que abre una conversación mayor

Las donaciones empresariales son solo una parte del compromiso social de una empresa. Conviene decirlo desde el principio porque, de lo contrario, podemos acabar midiendo algo muy amplio con una regla demasiado pequeña.

Una empresa puede contribuir a la sociedad creando empleo, incorporando personas con perfiles diversos, facilitando voluntariado, comprando a determinados proveedores o poniendo su conocimiento y tecnología al servicio de problemas sociales.

Y, por supuesto, también puede donar dinero.

Son dimensiones distintas. No conviene sumarlas alegremente ni utilizar una como sustituto de las demás.

Dicho esto, observar qué ocurre con las donaciones puede ofrecer señales interesantes sobre la atención que las empresas están dedicando a su dimensión social.

Por eso me ha interesado el nuevo Corporate Giving Report 2026 de Charities Aid Foundation (CAF), centrado en Reino Unido.

Desde que empezamos la Fundación Empresa y Sociedad en 1995, el mundo anglosajón nos ha inspirado y marcado tendencias. Su realidad empresarial y social es distinta de la española, pero algunas de sus preguntas acaban llegando aquí, gracias a entidades como CAF o Business in the Community.

Este informe deja unas cuantas.

Qué está ocurriendo con las donaciones empresariales

Empecemos por lo que realmente mide el estudio.

Según CAF, solo el 27% de las empresas británicas apoya a organizaciones sociales.

Resulta tentador atribuirlo al dinero. Sin embargo, entre las empresas que no realizan aportaciones, únicamente el 18% señala el presupuesto como razón principal. El 57% ni se lo ha planteado o no identifica el beneficio de hacerlo.

Eso resulta especialmente interesante.

Una empresa puede decidir no donar porque ha establecido otras prioridades sociales. Puede concentrar su aportación en empleo, voluntariado, inclusión o colaboración con determinadas comunidades. El informe no permite concluir que una empresa que no dona carezca de compromiso social.

Lo que sí permite preguntarnos es algo diferente: ¿por qué tantas empresas ni siquiera consideran esta posibilidad?

Las grandes compañías también están reduciendo sus aportaciones

El informe analiza además las compañías del FTSE 100.

En 2025 declararon 1.690 millones de libras en donaciones, la cifra más baja desde que CAF comenzó esta serie.

La cantidad parece considerable cuando se contempla aislada. Su evolución ofrece otra lectura. CAF señala que las aportaciones están por debajo de las registradas antes de la crisis financiera, tanto en efectivo como en proporción a los beneficios empresariales.

También existe una concentración significativa. GSK encabeza la clasificación con 279,9 millones de libras, seguida por Tesco, con 167,9 millones, y HSBC Holdings, con 100,5 millones.

De nuevo, hablamos de donaciones. No de una clasificación del compromiso social de esas compañías.

Sería un error utilizar exclusivamente esos importes para decidir qué empresa aporta más a la sociedad.

Pero la evolución plantea una cuestión interesante: ¿las donaciones están perdiendo espacio dentro de las prioridades empresariales?

Compromiso social significa muchas más cosas

Aquí merece la pena ampliar el objetivo.

Cuando hablamos de compromiso social empresarial podemos estar hablando de empleo, diversidad, inclusión, voluntariado, compras responsables, accesibilidad, relación con comunidades, colaboración con entidades sociales o aportación de capacidades profesionales.

Incluso una decisión ordinaria de negocio puede tener una dimensión social importante.

Contratar a personas que encuentran mayores dificultades para acceder al empleo puede producir un efecto que ninguna donación consigue por sí sola. Incorporar determinados proveedores puede abrir oportunidades económicas. Facilitar que profesionales de la empresa aporten conocimientos a organizaciones sociales puede resolver problemas concretos sin transferir un euro.

Por eso interesa evitar una competición absurda entre unas fórmulas y otras.

La pregunta útil para un directivo es otra: ¿qué recursos de mi empresa pueden generar un resultado social que tenga sentido para nosotros y para quienes se beneficien de él?

Empleados y ciudadanos sí parecen prestar atención

CAF aporta dos datos que amplían la conversación.

El 68% de los empleados del sector privado británico querría que su empresa donara a organizaciones sociales. El mismo porcentaje desearía participar en la elección de las organizaciones apoyadas.

Además, el 75% de las personas afirma sentirse más favorable hacia empresas que ve haciendo algo positivo por su comunidad local.

Estos porcentajes tampoco demuestran que donar mejore automáticamente el compromiso, la reputación o los resultados de una empresa.

Sí indican que existe atención social hacia lo que hacen las compañías fuera de su actividad económica inmediata.

Y ahí entramos en un terreno bastante mayor que las donaciones.

¿Qué estamos dejando fuera de la agenda?

Hay además una coincidencia temporal difícil de ignorar.

Estamos viviendo una irrupción compulsiva de la inteligencia artificial. Los comités de dirección hablan de IA, los presupuestos incorporan IA y casi cualquier proyecto parece ganar atractivo cuando alguien consigue añadirle esas dos letras.

Tiene lógica.

Pero cada nueva prioridad ocupa tiempo, atención y dinero. Y eso invita a preguntarse qué otros asuntos pueden estar quedando desplazados.

El compromiso social podría ser uno de ellos. O quizá esté cambiando de forma: menos donaciones tradicionales y más empleo inclusivo, voluntariado profesional, colaboración tecnológica o integración de objetivos sociales en decisiones ordinarias de negocio.

Necesitaríamos datos para saberlo.

El informe británico no responde a esa pregunta. Tiene el mérito de provocarla.

Las preguntas que llevaría a un Comité de Dirección

Antes que preguntar cuánto dona una empresa, empezaría por otras cuestiones.

¿Qué problemas sociales están relacionados con nuestra actividad? ¿Qué podemos aportar además de dinero? ¿Estamos utilizando nuestro empleo, compras, conocimiento o tecnología para generar oportunidades? ¿Participan nuestros profesionales? ¿Sabemos qué resultados obtenemos?

Y añadiría una última: ¿hace cuánto tiempo que el comité de dirección no habla seriamente de esto?

Quizá la respuesta diga más sobre el compromiso social de una empresa que cualquier cifra de donaciones.

Si has pensado en un proyecto concreto, hablemos

Puede que estos datos te hayan hecho pensar en tu empresa o en tu propia área de responsabilidad. Quizá no en una donación, sino en empleo, voluntariado, proveedores, inclusión o alguna capacidad empresarial que podría utilizarse de otra manera.

La Fundación Empresa y Sociedad facilita donaciones internacionales desde o hacia España con seguridad jurídica, asesoría fiscal y operativa sencilla. Ayuda a empresas, donantes particulares y entidades beneficiarias a canalizar donaciones internacionales con claridad, deducibilidad fiscal y cumplimiento normativo, tanto desde España al extranjero como desde otros países hacia España. Amplía en la sección de FILANTROPÍA de nuestra web.

Si quieres conocer ejemplos de empresas que están abordando estos asuntos de formas diferentes y si tienes una oportunidad concreta en mente, contacta a través de nuestra web o enviando un email a este correo.

También publicamos en la newsletter FilantropIA de LinkedIn, en la que nos puedes seguir.

Fundación Empresa y Sociedad, la Innovación de la Innovación: descubre soluciones para empresas que pueden ayudarte y que quizá todavía no conoces

DESCARGA EL INFORME COMPLETO