La innovación de la innovación #7 | IA corporativa propia: ¿tu empresa necesita crear una filial tecnológica?

“Eso ya lo hace nuestra IA”: el coste de descartar opciones antes de compararlas

IA corporativa propia: del entusiasmo a la decisión empresarial

“Eso ya lo hace mi equipo con nuestra IA corporativa”.

Me lo dijo un directivo cuando le presentaba una solución digital especializada. Y empieza a pasarme con frecuencia.

Mi primera reacción fue mental, porque todavía conservo algún filtro: “Enhorabuena por haber montado una filial tecnológica de vanguardia de un día para otro”.

Entiendo el entusiasmo. Yo también experimento con inteligencia artificial y me sorprende lo que puedo resolver con su ayuda. Es una invitación a probar.

Pero una respuesta tan contundente deja pendiente una conversación empresarial: qué resuelve exactamente vuestra herramienta, con qué fiabilidad y a cambio de cuánto tiempo.

Ahí conviene detenerse antes de dar el asunto por cerrado.

Funcionar una vez y funcionar cada día

Imagina que tu equipo prepara un asistente para responder consultas comerciales. En una demostración encuentra información, redacta respuestas y parece desenvolverse con soltura.

Después llegan las condiciones reales: una tarifa antigua, un descuento excepcional, dos clientes con nombres parecidos o una pregunta que necesita autorización.

Ese ejemplo hipotético permite distinguir una prueba prometedora de una herramienta preparada para trabajar cada día.

Necesitas decidir qué información puede consultar, quién la actualiza, cuándo debe pedir ayuda y cómo detectar una respuesta equivocada. También quién responde si falla.

La IA corporativa puede formar parte de esa solución. Su disponibilidad, por sí sola, deja esas decisiones abiertas.

La demostración enseña una posibilidad. El trabajo diario pone a prueba la fiabilidad.

Construir también incluye comprobar y mantener

Desarrollar internamente puede tener sentido cuando el problema está muy ligado a vuestro conocimiento, disponéis de capacidad y podéis sostener el esfuerzo.

Pero la decisión merece una cuenta completa.

Piensa en las horas necesarias para definir el problema, preparar la información, conectar sistemas, comprobar resultados, formar usuarios y corregir incidencias.

Después habrá cambios: una nueva política comercial, otro programa de gestión o una reorganización. Alguien tendrá que adaptar lo construido.

Por eso, “lo hacemos nosotros” necesita una segunda pregunta: “¿Quién se encargará durante los próximos meses?”

Si la respuesta es una persona que ya tiene otras responsabilidades, su tiempo debe entrar en el presupuesto. También aquello que dejará pendiente.

Que el trabajo aparezca dentro de la nómina no significa que salga gratis.

Qué debería aportar una solución especializada

Una solución especializada merece atención cuando incorpora conocimiento del problema, pruebas relevantes y una forma concreta de acompañar su utilización.

Puede incluir experiencia con excepciones, conexiones ya desarrolladas, controles de calidad y aprendizaje de otros clientes.

Todo eso debe comprobarse. Decir “lleva IA” explica poco, tanto si lo dice un proveedor como si lo dice nuestro equipo.

A quien presenta una solución le corresponde demostrar qué aporta: qué tarea resuelve, qué necesita para hacerlo y dónde están sus límites.

También debe explicar el mantenimiento, el soporte y las condiciones para recuperar la información si termina la relación.

La especialización se acredita resolviendo un problema reconocible, con resultados que puedas revisar. Una presentación brillante puede abrir la puerta. La comprobación permite decidir.

Pide una demostración con un problema de tu empresa

En lugar de escuchar una explicación general, plantea una tarea concreta: revisar pedidos, localizar documentación o preparar respuestas a determinadas consultas.

Elige un ejemplo que conozca bien la persona que realiza ese trabajo. Incluye alguna excepción habitual y acuerda qué resultado consideraríais aceptable.

Durante la demostración, observa cuánto necesita intervenir alguien, qué ocurre cuando falta información y cómo se corrige un error.

Pregunta además qué parte está disponible y cuál requiere desarrollo adicional.

Así podrás comparar con vuestra herramienta usando el mismo problema y criterios semejantes.

Si te divierte más, llámalo espionaje industrial con visita guiada. La curiosidad suele trabajar mejor cuando tiene algo concreto que investigar.

Comparar antes de descartar

La respuesta “ya tenemos IA” me recuerda a aquel “ya tenemos Excel” con el que se cerraban conversaciones sobre soluciones digitales cuando yo era pequeño.

Excel podía ser suficiente. También podía estar sosteniendo un proceso que exigía demasiadas comprobaciones manuales. Había que conocerlo para decidir.

Con la IA ocurre algo parecido: disponer de una herramienta no permite evaluar automáticamente todas las alternativas.

Una conversación bien preparada puede confirmar que vuestro desarrollo es suficiente. También puede descubrir una mejora o una combinación útil de capacidades propias y externas.

Como directivo, tu experiencia sirve para elegir quién te ayuda, exigir resultados y supervisar con criterio. Esa responsabilidad también incluye escuchar propuestas con preguntas exigentes.

Tres preguntas para la próxima reunión

Antes de descartar una solución, deja respondidas estas tres preguntas:

  • ¿Qué mejora frente a lo que tenemos? En tiempo, calidad, esfuerzo o capacidad para atender más trabajo.
  • ¿Cuánto cuesta sostener cada alternativa? Incluye mantenimiento, supervisión y dedicación interna.
  • ¿Cómo comprobaremos que funciona? Acuerda una prueba, un responsable y criterios de aceptación.

Quienes presentamos soluciones debemos facilitar esas respuestas. Los directivos necesitan poder compararlas.

Y todos deberíamos meter nuestro tiempo en la cuenta. La IA puede ayudarte a dedicarte mejor a lo tuyo. Conviene revisar si, de paso, te ha nombrado responsable de desarrollo y mantenimiento, sin preguntarte.

Si has pensado en algo concreto, hablemos

Quizá has reconocido una tarea de tu empresa que estáis intentando resolver con IA y que todavía exige demasiadas revisiones o atención interna.

Desde la Fundación Empresa y Sociedad ayudamos a directivos a conocer soluciones digitales ya aplicadas, comparar casos y explorar su utilidad para necesidades concretas. Una conversación breve y bien enfocada puede facilitar esa valoración.

Si quieres contrastar un reto de tu empresa o conocer cómo lo abordan otras organizaciones, contacta a través de nuestra web o enviando un email a este correo.

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