Apoyo al emprendimiento: menos unicornios y más clientes

¿Y si apoyar al emprendedor fuera comprarle y pagarle a tiempo?

Apoyo al emprendimiento: después de la foto

¿Y si el apoyo al emprendimiento dedicara menos energía a fabricar unicornios y más a facilitar que una empresa consiga clientes, cobre y crezca?

Al mundillo emprendedor le gusta su propia parafernalia, especialmente cuando sube a un escenario: premios, convocatorias, aceleradoras, autoridades y alguna palabra en inglés para completar el decorado.

Todo eso puede ser útil. Una presentación puede abrir una puerta y un programa puede ayudar a ordenar decisiones difíciles.

Pero conviene preguntar qué sucede después. Cuando se apagan los focos, alguien tiene que vender, entregar lo prometido y pagar las nóminas.

La foto documenta un encuentro. El cliente permite construir una empresa.

Los gladiadores digitales también pagan alquiler

Muchos emprendedores tecnológicos reúnen varios oficios en una misma jornada. Venden, programan, buscan financiación, seleccionan personas y atienden incidencias.

Entre una reunión y otra, comprueban qué facturas han cobrado y cuánto tiempo pueden sostener los compromisos asumidos.

Son una especie de gladiadores digitales, aunque el combate rara vez tenga público. Y la herramienta decisiva puede ser una hoja de tesorería.

Desde fuera resulta fácil recomendarles ambición, resiliencia y capacidad de adaptación. Desde dentro, esas palabras tienen una traducción concreta: conseguir ingresos suficientes para seguir trabajando.

Antes de añadir otra actividad a su agenda, sería razonable preguntarles qué necesitan ahora. Quizá una presentación ante un comprador tenga más utilidad que otra tarde escuchando historias excepcionales.

Vender a la Administración y esperar para cobrar

Uno de los emprendedores asociados a la Fundación Empresa y Sociedad me contaba estos días una experiencia preocupante.

Según su relato, su empresa acumula unos 350.000 euros pendientes de cobro de la Administración, con plazos que “suelen situarse entre seis y nueve meses”.

También explica que ha tenido que despedir a doce personas y que está reorientando el negocio para reducir el peso de la Administración española.

Es el testimonio de una empresa concreta. Necesitaríamos examinar su documentación para precisar las circunstancias y responsabilidades de cada operación.

Aun así, invita a pensar en una contradicción: una institución puede promover el emprendimiento mientras su relación como cliente complica la continuidad de quien emprende.

El primer cliente necesita llegar hasta el pago

Conseguir un primer cliente puede ayudar a comprobar una solución, mejorarla y obtener una referencia para futuras ventas.

Pero una venta exige trabajo antes de convertirse en dinero disponible. Puede requerir contrataciones, horas de desarrollo y pagos a proveedores.

Por eso, al evaluar el apoyo institucional, conviene incluir toda la relación: cómo se compra, cómo se acepta el trabajo y cómo se tramita el pago.

La compra pública innovadora merece atención desde esa perspectiva completa. Un contrato firmado abre una oportunidad; su ejecución y cobro permiten aprovecharla.

Comprar innovación también exige cuidar la experiencia del proveedor. Especialmente cuando una empresa pequeña compromete una parte relevante de sus recursos para atender el encargo.

Hay vida más allá del unicornio

Una reciente sesión formativa sobre financiación del emprendimiento llevaba por título “Hay vida más allá del unicornio”.

La expresión resulta oportuna. Un unicornio es una empresa emergente privada valorada en al menos mil millones de dólares. Esa valoración representa una trayectoria excepcional.

Sin embargo, construir una empresa tecnológica viable ya plantea un desafío exigente: encontrar una necesidad, resolverla, convencer a clientes y sostener un equipo.

También merece atención quien crece con prudencia, mejora su producto y crea empleo sin aspirar a esa valoración.

Podemos celebrar los éxitos extraordinarios y dedicar recursos a una base empresarial más amplia. Miles de empresas que vendan y cobren constituyen un objetivo digno de esfuerzo público y privado.

Medir lo que ocurre uno, dos y tres años después

Si organizamos programas de apoyo, deberíamos reservar tiempo para evaluar sus resultados.

Además de contar participantes, premios o encuentros, podríamos preguntar cuántas empresas consiguieron clientes, qué contratos llegaron a ejecutarse y cuánto tardaron en cobrar.

También interesa saber qué colaboraciones continuaron y qué dificultades impidieron aprovechar las oportunidades.

Un seguimiento al año, a los dos y a los tres permitiría aprender y ajustar el diseño de futuras actividades.

Quizá descubramos que un programa pequeño facilita relaciones comerciales duraderas. O que uno muy visible produce pocas oportunidades concretas.

Medir sirve para decidir dónde merece la pena seguir invirtiendo tiempo y dinero. También para reconocer lo que funciona sin confundir actividad con resultados.

Ayudar desde las decisiones cotidianas

Si diriges una empresa, puedes revisar cómo recibe propuestas tu organización, quién autoriza una prueba y qué condiciones exige a un proveedor pequeño.

Si trabajas en una Administración, puedes examinar dónde se atascan las compras, las validaciones y los pagos.

Son decisiones menos vistosas que una entrega de premios. Sus consecuencias, sin embargo, llegan directamente al día a día del emprendedor.

Querida Administración española, sea del color que sea: quienes intentan construir una empresa necesitan oportunidades que puedan sostener.

Escuchemos sus dificultades, revisemos nuestros procedimientos y comprobemos después qué ha mejorado.

Aunque no tengan un cuerno.

Si has pensado en un proyecto concreto, hablemos

Quizá este artículo te ha hecho pensar en una necesidad de tu empresa que podría resolver un proveedor tecnológico especializado. O en cómo facilitarle una primera oportunidad con condiciones proporcionadas.

Desde la Fundación Empresa y Sociedad ayudamos a directivos a conocer soluciones digitales ya aplicadas, comparar casos y explorar su utilidad para necesidades concretas. Una conversación breve y bien enfocada puede facilitar esa valoración.

Si quieres contrastar un reto de tu empresa o conocer cómo lo abordan otras organizaciones, contacta a través de nuestra web o enviando un email a este correo.

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