La disrupción que ya está aquí sin que la mayor parte de las empresas lo sepan
Mientras buscas un 10 % de mejora con IA, tu competidor puede estar a punto de dinamitar tu negocio
Mientras muchas empresas siguen preguntándose cómo conseguir con inteligencia artificial un 5 %, un 10 % o un 20 % más de productividad, hay otras que empiezan a plantearse una pregunta mucho más incómoda.
¿Y si estamos midiendo mal la oportunidad? ¿Y si se trata de multiplicar por 5, por 10 o por 20 ahora? ¿O de elevarla a la 5ª, la 10ª o la 20ª potencia en un futuro próximo?
Quizá la IA no venga a mejorar un poco lo que hacemos. Puede permitir mejoras de otra escala, auténticamente exponenciales, porque introduce una capacidad que hasta ahora no existía: multiplicar varios órdenes de magnitud el trabajo intelectual y administrativo sin multiplicar proporcionalmente personas, tiempo y estructura.
La mayoría de los directivos sigue pensando en la inteligencia artificial como una nueva herramienta. Los laboratorios que la están construyendo apuntan hacia algo diferente: una nueva forma de producir trabajo intelectual. Y, cuando esa capacidad crece disruptivamente y su coste disminuye, cambia la empresa, no solo la tecnología.
Ese cambio tiene una consecuencia inquietante.
La verdadera disrupción puede estar produciéndose ya sin que muchas organizaciones sean conscientes de ello.
No porque sus competidores tengan mejores chatbots. Sino Porque algunos ya empiezan a operar con trabajadores digitales capaces de ejecutar procesos administrativos completos durante las veinticuatro horas del día.
La pregunta deja entonces de ser cuánto tarda una persona en realizar una tarea.
La pregunta es si esa tarea seguirá necesitando una persona más que para supervisarla.
El 10 % puede distraernos de lo verdaderamente importante
Durante décadas la mejora empresarial consistía en optimizar procesos. Reducir tiempos, eliminar errores, ganar algunos puntos de productividad.
Después llegó la digitalización.
Ahora muchas organizaciones están incorporando IA encima de procesos diseñados para otra época y aplicando la misma lógica de entonces: ¿cuánto puedo mejorar lo que ya hago?
Pero una tecnología exponencial obliga a hacerse otra pregunta: ¿qué podría hacer de una manera completamente diferente?
Rodrigo Muñiz, fundador y CEO de Renascentia, propuso un ejercicio especialmente gráfico en el ScaleupsB2Bday 2026 de la Fundación Empresa y Sociedad.
Imagina que mañana tu principal competidor incorpora mil trabajadores digitales. Operan 24 horas al día, pueden multiplicarse rápidamente y cada nueva generación es más capaz que la anterior.
¿Qué estaría haciendo ese competidor? ¿Con el objetivo de mejorar un 10 % sus procesos actuales ¿O habría rediseñado por completo sus procesos?
Ahí empieza la diferencia entre optimización y crecimiento exponencial de la capacidad operativa que ofrece la IA.
Compras puede convertirse en uno de los primeros grandes escenarios
Hay un área especialmente gráfica para comprobarlo y un foro en el que lo hemos debatido: Compras.
Es una función donde todavía se dedica mucho tiempo a trabajar delante de una pantalla. Entrar en SAP. Acceder a portales de proveedores. Descargar documentación. Cruzar datos. Preparar comparativas. Actualizar sistemas. Revisar expedientes. Completar formularios. Hacer seguimiento.
Todas son actividades necesarias.
La cuestión es si deben seguir siendo humanas.
Y aquí aparece una aplicación concreta. Sí, la has acertado. Trabajadores digitales para Compras.
Renascentia trabaja precisamente sobre esa hipótesis.
Su aproximación no consiste en desarrollar un asistente que ayude al comprador a trabajar un poco más rápido.
Su objetivo es construir trabajadores digitales capaces de ejecutar trabajo administrativo completo.
Para conseguirlo observan durante unos días cómo trabajan las personas: qué aplicaciones utilizan, qué decisiones toman, qué excepciones aparecen y qué conocimiento operativo hay detrás de cada acción. Después estructuran ese conocimiento para que los agentes puedan operar con identidad, permisos y controles dentro de los sistemas corporativos.
Eso permite imaginar algo muy distinto a ahorrar unos minutos preparando una comparativa. Permite plantearse qué ocurriría si una parte significativa del trabajo administrativo de Compras pudiera ejecutarse automáticamente, de forma continua y a una escala antes imposible.
Los casos concretos pioneros entre sus clientes se concentran especialmente en el entorno de Compras, Operaciones, Cadena de Suministro y Eficiencia Operativa… Pero permanecen bajo confidencialidad por decisión de las empresas protagonistas por pura estrategia competitiva. Por eso sería imprudente compartir cifras en línea con lo anterior, pero que no son públicas.
Pero la dirección resulta suficientemente inspiradora por sí misma.
Automatizar para hacer más, no para aportar menos
Hay además una cuestión que conviene no perder de vista.
El propósito de estas mejoras disruptivas debería ser positivo para las personas, las empresas y el desarrollo de la sociedad. Porque automatizar trabajo administrativo no debería significar simplemente hacer lo mismo con menos personas. Esa sería probablemente la interpretación menos imaginativa y comprometida de una tecnología de esta magnitud.
La oportunidad está en hacer mucho más.
Está en que un Director de Operaciones o de Compras dedique menos tiempo a recopilar información y más a negociar, descubrir proveedores, anticipar riesgos o entender tecnologías emergentes.
En que un Director Financiero deje de perseguir hojas de cálculo y pueda ayudar a más unidades de negocio.
En definitiva, en que una persona que hoy dedica horas a trasladar información entre sistemas pueda utilizar su experiencia para resolver problemas que requieren criterio, relaciones, creatividad o empatía.
Renascentia plantea precisamente esa separación entre las tareas y el propósito del trabajo.
La máquina puede asumir cada vez más tareas.
Eso debería permitir elevar el valor del trabajo humano.
Quizá estamos ante una oportunidad mayor de lo que parece
La electricidad produjo sus grandes ganancias de productividad cuando las fábricas dejaron de limitarse a sustituir una fuente de energía por otra y empezaron a rediseñarse alrededor de las nuevas posibilidades.
Con la IA podemos estar entrando en una fase parecida.
Por eso limitar la conversación a incrementos del 10 % resulta engañosamente tranquilizador.
La oportunidad está en multiplicar capacidades, eliminar trabajos administrativos completos y crear formas de operar que hasta ahora eran económicamente imposibles.
Y hacerlo para construir empresas mejores y una sociedad capaz de dedicar mucho más talento humano a aquello donde realmente aporta valor.
En la Fundación Empresa y Sociedad ayudamos a directivos a conocer soluciones digitales ya aplicadas, comparar casos y explorar cómo trasladarlas a sus propios retos.
Fundación Empresa y Sociedad. Un espacio donde ayudamos… y nos ayudamos.
Si has pensado en un proyecto concreto, hablemos
La Fundación Empresa y Sociedad ayuda a directivos a conocer soluciones digitales ya aplicadas, comparar casos y explorar cómo trasladarlas a sus propios retos.
Si esto te hace pensar en algún proceso de Operaciones, Cadena de Suministro, Compras o Administración que podría mejorar mucho más que un 10 %, cuéntamelo. Quizá la pregunta interesante sea hasta dónde podría llegar.
Fundación Empresa y Sociedad. Un espacio donde ayudamos… y nos ayudamos.
