Cómo reducir paradas no planificadas, aumentar la disponibilidad de los activos y controlar mejor el mantenimiento

Hay casos que reducen el tiempo de reparación y aumentan el tiempo entre fallos más de un 50%

Reducir paradas no planificadas empieza por controlar mejor el mantenimiento

Reducir paradas no planificadas, aumentar la disponibilidad de los activos y controlar mejor el mantenimiento es una preocupación diaria para cualquier responsable de operaciones con maquinaria, instalaciones o activos que no pueden detenerse alegremente.

Una avería puede empezar con un ruido extraño, una alarma o una caída de rendimiento.

A partir de ahí comienza otra carrera: localizar al técnico, identificar el equipo, generar una orden, consultar intervenciones anteriores, ejecutar la reparación, registrar lo ocurrido y cerrar el trabajo.

Cuando una parte de ese proceso depende de papeles, llamadas, hojas de cálculo o anotaciones que se cargan más tarde, la reparación puede terminar antes que la gestión administrativa de la propia avería.

Y eso tiene consecuencias.

Qué se pierde cuando mantenimiento trabaja con información atrasada

Una parada no planificada tiene un coste evidente: el activo deja de producir o de prestar servicio.

Pero alrededor aparecen otros tiempos que también cuentan.

El técnico puede tener que desplazarse para recoger una orden. Puede necesitar llamar para conocer el historial del equipo. El supervisor puede esperar hasta el final del turno para revisar lo realizado. Alguien puede tener que introducir después los datos en el sistema corporativo.

Son minutos aparentemente pequeños.

Multiplicados por cientos o miles de intervenciones, pueden convertirse en una carga operativa importante.

Además, si la información llega tarde al sistema, resulta más difícil conocer qué activos fallan con frecuencia, cuánto tardan las reparaciones o qué intervenciones preventivas están pendientes.

Controlar el mantenimiento exige saber qué está ocurriendo mientras ocurre.

Cómo están resolviendo este problema algunas empresas

Una alternativa consiste en llevar la gestión del mantenimiento directamente al móvil del técnico.

El funcionamiento es sencillo. El operario recibe la orden de trabajo en su dispositivo. Consulta el activo y la intervención prevista. Registra tiempos, incidencias, materiales utilizados y observaciones. Puede comunicar una emergencia o generar un aviso desde el lugar donde se encuentra. La información queda registrada sin esperar a volver a una oficina ni pasar por una transcripción posterior.

Para empresas que ya trabajan con SAP u otros sistemas corporativos, esto no implica necesariamente sustituirlos. La capa móvil de mantenimiento puede conectarse con el sistema existente.

Así, el técnico utiliza una herramienta pensada para el trabajo de campo mientras la empresa mantiene su ERP como sistema central.

La nueva generación de mantenimiento: IA, datos en tiempo real y múltiples casos de uso

Aquí es donde entra la parte más diferencial de soluciones como Fracttal dentro del ecosistema de mantenimiento digital.

Más allá de la movilidad, su solución ha evolucionado hacia una plataforma de gestión inteligente de activos basada en datos e inteligencia artificial, capaz de anticipar fallos, optimizar decisiones y automatizar parte del trabajo operativo.

Su enfoque más vanguardista se apoya en tres ideas clave:

  • IA aplicada al mantenimiento: análisis predictivo de fallos, detección de patrones anómalos y recomendación de acciones antes de que ocurra la avería.
  • Plataforma cloud nativa e interoperable: integración con ERPs como SAP, sensores IoT y sistemas industriales para consolidar toda la información en tiempo real.
  • Automatización del ciclo completo de mantenimiento: desde la generación inteligente de órdenes hasta la priorización automática de intervenciones.

Pero lo más relevante es la diversidad de casos de uso, que demuestra que no se trata solo de “gestionar órdenes”, sino de orquestar todo el ecosistema de activos:

  • Industria alimentaria y bebidas (plantas de producción y embotellado)
  • Retail y grandes cadenas con múltiples ubicaciones
  • Facility management en edificios corporativos y hospitales
  • Energía e infraestructuras críticas
  • Flotas y transporte
  • Utilities y servicios urbanos
  • Manufactura avanzada con activos conectados

En todos estos entornos, la plataforma permite pasar de un mantenimiento reactivo a un modelo predictivo, conectado y basado en inteligencia operativa, donde la información fluye en tiempo real desde el activo hasta la decisión.

Menos tiempo de reparación y más disponibilidad

Hay dos indicadores especialmente útiles para comprobar si este modelo está funcionando.

El primero es el MTTR (Mean Time To Repair), el tiempo medio necesario para reparar un activo después de una avería. Cuanto menor sea, antes vuelve ese activo a estar disponible.

El segundo es el MTBF (Mean Time Between Failures, o tiempo medio entre fallos). Permite observar cuánto tiempo funciona un activo antes de volver a sufrir una incidencia.

Reducir el primero y aumentar el segundo significa acercarse a una situación muy concreta: menos tiempo parado y más tiempo disponible para operar.

La digitalización ayuda porque elimina pasos innecesarios y deja más información para decidir.

Un técnico puede consultar qué ocurrió en reparaciones anteriores. El responsable puede identificar activos con incidencias recurrentes. Mantenimiento puede comprobar qué órdenes siguen abiertas. Operaciones dispone de datos para revisar las causas de las paradas.

La tecnología no repara una máquina. Pero sí puede evitar que parte del tiempo de reparación se pierda buscando, trasladando o reconstruyendo información.

Del mantenimiento reactivo a una gestión más controlada

Cuando todas las incidencias quedan registradas de forma estructurada, aparece otra oportunidad.

La empresa puede analizar qué equipos acumulan fallos, qué tipos de avería se repiten y cuánto tiempo consume cada intervención. Eso facilita revisar planes preventivos y decidir dónde concentrar recursos. También permite distinguir entre una avería aislada y un problema recurrente.

El cambio puede parecer pequeño desde fuera. Para el operario, consiste en dejar de trabajar con papeles y hacerlo desde un dispositivo. Para el responsable de operaciones significa disponer de una fotografía mucho más actualizada del mantenimiento. Y para dirección significa poder relacionar mantenimiento con disponibilidad de los activos, producción y coste de las paradas.

Qué debería revisar un directivo antes de decidir

Antes de implantar una solución de este tipo conviene observar cómo trabaja hoy mantenimiento.

  • ¿Cuánto tiempo pasa entre la detección de una incidencia y la creación de la orden?
  • ¿Puede el técnico consultar el historial del activo desde la planta?
  • ¿Cuántas veces se introduce el mismo dato en sistemas diferentes?
  • ¿Se conocen el tiempo medio de reparación y el tiempo medio entre fallos por activo o línea?
  • ¿Puede dirección identificar qué máquinas generan más intervenciones y más tiempo de parada?

También merece la pena revisar la integración.

En muchas empresas el reto no consiste en elegir entre una nueva herramienta o SAP. Consiste en conseguir que ambas trabajen juntas sin añadir nuevas tareas manuales.

Un caso concreto con resultados medibles

Arca Continental Argentina ofrece un ejemplo interesante.

La compañía produce, embotella y distribuye bebidas de Coca-Cola en el norte de Argentina y cuenta con seis plantas industriales y veinte centros de distribución. Atiende a más de 75.000 clientes.

Durante años gestionó su mantenimiento con SAP PM. Sin embargo, las órdenes de trabajo se imprimían, los operarios anotaban sus intervenciones a mano y otra persona introducía posteriormente esa información en SAP.

La compañía incorporó Fracttal para llevar la gestión de los trabajos al móvil e integrarla con SAP PM mediante APIs y herramientas de integración.

El cambio permitió gestionar avisos y órdenes directamente desde el campo, incorporando además capacidades de análisis avanzado y automatización.

Según el caso publicado por ambas compañías, el resultado fue una reducción del 54% en el tiempo medio de reparación y un incremento del 63% en el tiempo medio entre fallos. Dos cifras que traducen el objetivo de este tipo de proyectos: reparar antes, espaciar las averías y disponer durante más tiempo de los activos que hacen funcionar el negocio.

Aquí tienes un video del caso, presentado por la empresa:

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