Talento universitario para empresas: verlo trabajar gracias a los TFG y TFM antes de contratar

Conoce candidatos jóvenes trabajando antes de incorporarlos

Talento universitario para empresas: verlo trabajar gracias a los TFG y TFM antes de contratar

Los TFG y TFM para empresas permiten hacer algo poco habitual en selección: conocer cómo trabaja un universitario antes de plantearse contratarlo.

La forma habitual de buscar talento joven empieza cuando aparece una vacante. Recursos Humanos publica una oferta, recibe currículos y comienza la selección.

Hay otra posibilidad que empieza unos meses antes.

Consiste en coger un problema real de la empresa, convertirlo en un proyecto universitario y ver cómo lo aborda una persona antes de incorporarla.

La idea parece sencilla. Sin embargo, todavía sorprende comprobar cuántos trabajos de fin de grado y de máster permanecen alejados de problemas empresariales reales.

Mientras un estudiante dedica meses a su TFG o TFM, una empresa mantiene proyectos pendientes porque faltan tiempo, recursos o perfiles adecuados.

Unir ambas agendas puede resolver dos problemas a la vez.

Un proyecto pendiente puede convertirse en una prueba de talento

Imagina que tienes pendiente analizar datos, mejorar un proceso, investigar un mercado, estudiar una aplicación de inteligencia artificial o desarrollar un proyecto de sostenibilidad.

El trabajo está identificado. Incluso parece interesante. Pero nunca llega al primer puesto de la lista.

Ese proyecto puede convertirse en un TFG o TFM desarrollado junto con un universitario.

La empresa define el reto y participa en su seguimiento. El estudiante trabaja durante varios meses con acompañamiento académico.

El resultado permite conocer bastante más que sus notas.

Puedes comprobar cómo entiende un problema, qué preguntas hace, cómo busca información y qué propone cuando la respuesta no viene escrita en el enunciado.

También descubres cómo se relaciona con profesionales que conocen el negocio desde hace años.

Para seleccionar talento, pocas pruebas se parecen tanto al trabajo que después tendrá que realizar.

Buscar universitarios desde el reto, no desde la vacante

Esta fórmula también cambia la relación con las universidades.

Una empresa puede acudir a ferias de empleo, publicar ofertas para recién graduados y explicar por qué merece la pena trabajar allí.

También puede invitar a un estudiante a resolver algo que importa de verdad.

La conversación es diferente.

El universitario conoce la empresa a través de sus equipos, sus decisiones y sus problemas cotidianos. La empresa conoce al estudiante por su manera de trabajar.

Además, el proyecto puede acercar perfiles que quizá nunca aparecerían en una búsqueda tradicional.

La persona adecuada puede estudiar ingeniería en una universidad que tu empresa apenas visita. O cursar una especialidad que nadie había relacionado hasta entonces con ese problema.

Cuando la búsqueda empieza por el reto empresarial, se amplía el mapa de talento disponible.

Naturgy y Ferrovial: dos problemas convertidos en proyectos universitarios

Dos casos fueron candidatos a los PREMIOSscaleupsB2B 2026.

Naturgy aplicó este modelo a necesidades surgidas de sus equipos de operación y mantenimiento.

La compañía quería explorar aplicaciones de inteligencia artificial en centrales de ciclo combinado. Los retos se transformaron en proyectos de entre 20 y 24 semanas y se localizaron universitarios con perfiles adecuados para trabajar junto con los equipos internos.

La fórmula permitió convertir ideas surgidas en las plantas en trabajos abordables, con alcance y calendario definidos.

Ferrovial partía de una cuestión diferente.

Necesitaba medir de manera rigurosa el impacto social de sus infraestructuras. Las metodologías disponibles no encajaban bien con la variedad de su actividad.

El problema acabó convertido en un trabajo de fin de máster. El proyecto clasificó más de 90 tipologías de infraestructuras, definió indicadores específicos y desarrolló una metodología para traducir parte de ese impacto social a valor económico.

Son dos áreas muy diferentes: operaciones industriales y medición del impacto social.

La mecánica empresarial se parece mucho: identificar un problema concreto, acotarlo y encontrar a un universitario preparado para dedicarle varios meses.

Qué debería preguntar un directivo antes de proponer un TFG o TFM

No cualquier tarea pendiente sirve para este modelo.

Conviene empezar por algo que tenga un problema definido, permita un trabajo con cierta autonomía y disponga de una persona dentro de la empresa capaz de acompañarlo.

También hay preguntas prácticas que merece la pena resolver desde el principio: qué información necesitará el estudiante, qué parte puede ser confidencial, qué resultado se espera y quién dedicará tiempo al seguimiento.

Y una especialmente importante: ¿el proyecto tiene suficiente contenido para que resulte interesante tanto para la empresa como para el universitario?

Si la respuesta es afirmativa, puede haber una oportunidad.

Quizá tu próximo candidato está escondido en tu lista de proyectos

La pregunta para este curso quizá no sea cuántos recién graduados quieres contratar.

Prueba con otra: ¿qué proyecto lleva meses esperando porque siempre aparece algo más urgente?

Puede ser un análisis de datos, una mejora operativa, una investigación de mercado, un proyecto de ingeniería o una aplicación de inteligencia artificial.

Si puede definirse bien y tiene suficiente contenido académico, podría convertirse en un TFG o TFM.

Ahí aparece U4IMPACT, una plataforma que facilita este tipo de colaboración entre empresas y universitarios.

Según los datos facilitados por la propia compañía, su red reúne más de 70 universidades y 18.000 universitarios registrados, y se han realizado 162.000 horas de trabajo para más de 300 empresas y organizaciones.

Este septiembre ofrece además sesiones gratuitas de 30 minutos a medida para revisar qué universidades, perfiles y proyectos pueden encajar con cada empresa.

Puede ser una forma interesante de revisar cómo captas talento universitario. Y también de hacer algo bastante más inmediato: sacar un buen proyecto del cajón.

Si has pensado en un proyecto concreto, hablemos

La Fundación Empresa y Sociedad ayuda a directivos a conocer soluciones digitales ya aplicadas, comparar casos y explorar cómo trasladarlas a sus propios retos.

Si mientras leías has pensado en ese análisis, estudio o proyecto que siempre queda para el mes siguiente, cuéntamelo. Podemos contrastarlo, conocer otros ejemplos y explorar alternativas.

A veces, una buena conversación sobre talento empieza de una manera inesperada: hablando del trabajo que nadie ha tenido todavía tiempo de hacer.

Fundación Empresa y Sociedad. Un espacio donde ayudamos… y nos ayudamos.